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Caracol col col

Voy a presentaros al que sin duda es el libro más leído de la casa, La abeja trabajadora de Jack Tickle y editado por Combel.

Uy, releo lo anterior y me parece que esté hablando de otro cuento. Lo que yo quería deciros realmente es que La abeja trabajadora es el libro más sobado, roto, pegado y repegado que hemos tenido hasta el momento. Algunos os habréis alarmado “!oh, roto!”, “qué barbaridad”, “debería estar más pendiente”.

Pues sí, roto porque con sus manitas ha ido evolucionando desde los 7 meses, cuando llegó el libro, hasta los 15 que tiene ahora pero aún no es capaz de disfrutarlo sin emocionarse tanto que la libélula batee sus alas como nunca o que el saltamontes pegue un brinco como de China a la Patagonia.

Estoy de acuerdo en que es una barbaridad, porque después de tanto tiempo como lleva usándolo NO SE CANSA DE VERLO y descubrir nuevos detalles en las imágenes.

Y si estar “más pendiente” significa que no tenga acceso directo a él, no se me ocurre cómo podría transmitirle entonces el amor por los libros.

También tengo que decir que pertenece a la colección propia de Elea, NO es uno de los préstamos que sacamos de la biblioteca, y que las veces que he tenido que reparar alas, patas o antenas ha estado ayudándome. Lo cual me hizo pensar que preparar un botiquín para libros sería una idea estupenda para enseñarle a conservarlos y restaurarlos. Os lo enseñaré más adelante en otro post.

Lo compramos en una de las primeras visitas que hicimos juntas a la librería y le tenemos bastante cariño, sobre todo al caracol, que va acompañado de la clásica cancioncilla “caracol col col saca los cuernos al sol…” y los va sacando al ritmo de la música. Con él veo cómo va aprendiendo y desarrollándose; ha pasado de ser mera espectadora a tomar partido en la representación, de expresar alegría cuando el caracol salía a concentrarse para hacerlo salir ella sola.

En cada doble página del libro aparecen un insecto (pop-up) muy alegre y divertido y unos versos que describen lo que suele hacer, pero, como ya sabéis, Elea lleva la música en el cuerpo y prefiere que le cante canciones relacionadas con lo que está viendo, así, por ejemplo, observamos a las abejas con la abeja maya. Las que producen una simpatía enorme en Elea son las lombrices abrazadas y hechas un lío, ¡creo que intenta desenredarlas!

Siempre que leemos este libro recuerdo los ojos que abría y la exaltación que le producía ver los dibujos en movimiento con 7, 8 y 9 meses; es maravilloso contemplar el progreso de un hijo a través de la lectura, verlo experimentar para conseguir un objetivo y que acabe consiguiéndolo y, claro está, que lo comparta contigo.

¿nos cuentas cómo lo cuentas tú?

¿y vosotros, ya tenéis  hospital de libros en casa? ¿vuestros cuentos sufren los ímpetus lectores de los más pequeños?

 

 

 

 

 

 

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